martes, 3 de mayo de 2011

De infiernos, paraísos y… cuchillos

No recuerdo si anteriormente les he contado que soy cutting, quizá con la lectura de uno que otro de mis post se hayan dado cuenta que tiendo a ser depresivo. Pues sí, químicamente a veces la felicidad y calma me están limitadas.

Desde que tengo uso de conciencia llegan periodos en que simplemente todo se torna de un color gris, donde el sol luce opaco y la vida simplemente es más difícil de sobrellevar. Digamos que no tuve la infancia más normal del mundo pero ¿quién diablos la tiene?

Mamá, al contrario de mi depresión, tenía un severo caso de neurosis, cosas que no facilitaron mi estado. Regularmente si aunábamos mi estado depresivo con su incapacidad de sostener una conversación en voz moderada resultaba en un desastre nuclear en mi cabeza.

El mundo de repente era gris muy gris, y en verdad digo que dentro de mí se sentía un dolor indescriptible, algo dentro estaba apachurrado, una presión me ahogaba…

¿Cuándo fue la primera vez que me corte? No lo recuerdo ¿la segunda? Tampoco; lo que sí puedo recordar y a la perfección es la sensación, el bienestar que viene después de una cortada.

Con los años he dejado de cortarme y me dan un poco de pena mis cicatrices, antes decía que eran arañones, que habían sido accidentes; hoy simplemente evado el tema. No es algo de lo que yo me sienta muy orgulloso pero es algo que es parte de mí y que me formó como el ser humano que soy.

Les digo, sin temor a equivocarme, que cortarme ha sido la sensación más dulce, más gratificante, más embriagadora que he tenido en mi vida. Cuando te cortas, el dolor desaparece, los problemas ya no son más y el mundo, aunque gris, toma una tonalidad perla que lo hace brillar de nuevo. Quizá por ello llevo marcas en el pecho, brazos, piernas y muslos.

Esto no es una invitación a que todos se corten y formemos un grupo de adoradores de navajas y así… sólo quería compartirles un poquito de los monstruos, quimeras o ángeles que llevo adentro.


2 comentarios:

alvaro Locx dijo...

Querido chico Yeye que placer volver a tener una visita de tu parte pensé que no escribias o cambiaste de blog, en fiin un gran gusto.

Respecto a lo que comentas yo te entiendo muy bien, todos tenemos demonios, y luchas interiores bien cabronas y creo que buscamos formas diferentes de solventarlas, no entiendo exactamente de que forma el cutting ayuda o transtoca tus sentimiento me es ageno, pero creo que como dice la canción de timbriche "Cosas peores puede haber" a mi me da por el aislamiento & la hypersociabilidad.

Arion dijo...

Yo también diría algo parecido a lo que ha escrito Alvaro.

Saludos,

www.artbyarion.blogspot.com